Olga Arce: la wedding planner

Una puesta de sol mágica frente al mar en Ibiza . Este es el escenario con el que más a menudo sueñan las parejas que van a casarse en la isla.  El llamado turismo de bodas vive un momento de gran auge en Ibiza, atrayendo a enamorados de toda Europa que quieren vivir su día bajo el sol del Mediterráneo y disfrutando de la belleza de la isla. Hoy, en Ibiza Trendy entrevistamos para nuestro especial ‘Bodas en Ibiza’ a Olga Arce, una de las wedding planer más demandadas.

Olga Arce, en el centro, con dos novios durante una boda en Ibiza.

UNA BODA DE 10. «La primera boda que organicé fue como ejercicio práctico para el Máster en Asesoría de Imagen que estaba estudiando.  Fue un regalo para la chica que se casaba y lo hicimos en Atzaró. Todo en colores naranja: la decoración, las invitaciones…finalmente saqué un 10 en el trabajo».

LO MÁS BUSCADO. Las puestas de sol frente al mar y el total white look son dos de las cosas más demandadas. «Casi todo el mundo quiere que su boda sea con los invitados de blanco. Lo cierto es que crea un ambiente muy limpio y armónico. Respecto al lugar, lo más demandado son las puestas de sol frente al mar. Yo suelo trabajar en la costa de Sant Josep, que tiene zonas preciosas».

LOS NOVIOS.  «Recibo más llamadas y mails de novios que de novias. Por curioso que pueda parecer, ellos suelen llevar la iniciativa en este tema. Aunque, por supuesto, siempre me reúno con la novia y hablamos todos los detalles. Los hombres son más prácticos, las mujeres muchas veces tienen en su cabeza la boda con la que sueñan».

HASTA EL ÚLTIMO DETALLE. Olga Arce puede gestionar cualquier aspecto relacionado con la boda: invitaciones, fotos, vídeos, decoración, búsqueda de ubicaciones, el vestido de la novia y los estilismos de los invitados…El precio final variará mucho en función del número de invitados, el menú, el lugar escogido.  El precio medio de una boda con 100 invitados serían unos 30.000 euros.

LOS ANILLOS PERDIDOS. En el trabajo de Olga Arce, todos los detalles están controlados al milímetro. Por eso, cuando algo se sale fuera del guión, es fácil que ‘cunda el pánico’. ¿Os imagináis que desaparezcan los anillos cuándo los novios ya están frente al altar? «Ahora me río, pero en aquel momento me moría. La madre de la novia había guardado los anillos y los puso en los cojines sin alfileres. Cuando la niña llegó al altar y entregó la cajita al sacerdote, el gritó: ¡pero si aquí no hay anillos!’. Todos acabamos cmoo locos buscándolos. Finalmente los novios se casaron con los anillos de boda de sus padres. Los otros anillos acabaron apareciendo en la bolsa donde la madre de la novia llevaba el cojín».

LAGRIMAS DE ALEGRIA. «Puede parecer una tontería, pero yo lloro en todas las bodas. En el momento en que la novia aparece, la música, el mar, la puesta de sol…todo es superemocionante».

Olga Arce
www.olgaarce.com

por Judit Carcasona y Julia Fioravanti